jueves, 19 de abril de 2012

SEMANA DEL 16 DE ABRIL


Cántico 85 y oración


  • Estudio Bíblico de Congregación (bt cap. 19 párrs. 6-11.) (25 minutos)
6, 7. a) ¿Qué actitud tenía el apóstol ante su oficio, y qué muestra que Áquila y Priscila pensaban como él? b) ¿Cómo podemos imitar a Pablo, Áquila y Priscila?
6 Pero él sabía que aquella no era su vocación, sino un medio que le permitía mantenerse en el ministerio y declarar las buenas nuevas “sin costo” (2 Cor. 11:7). ¿Compartían Áquila y Priscila esa actitud hacia el trabajo? Sin duda. De hecho, cuando el apóstol partió de Corinto en el año 52, se mudaron con él a Éfeso y se instalaron en una casa que se convirtió en centro de reuniones cristianas (1 Cor. 16:19). Más tarde, retornaron a Roma y finalmente a Éfeso. Siempre antepusieron a todo la causa del Reino y se entregaron con celo al servicio cristiano, ganándose así la gratitud de “las congregaciones de las naciones” (Rom. 16:3-5; 2 Tim. 4:19).
(2 Corintios 11:7) ¿O cometí un pecado al humillarme para que ustedes fueran ensalzados, porque, sin costo, gustosamente les declaré las buenas nuevas de Dios?
(1 Corintios 16:19) Las congregaciones de Asia les envían sus saludos. Áquila y Prisca, junto con la congregación que está en su casa, los saludan cordialmente en [el] Señor.
(Romanos 16:3-5) Den mis saludos a Prisca y a Áquila mis colaboradores en Cristo Jesús, 4 los cuales por mi alma han arriesgado su propio cuello, a quienes no solo yo, sino todas las congregaciones de las naciones, dan gracias; 5 y [saluden] a la congregación que está en casa de ellos. Saluden a mi amado Epéneto, que es primicias de Asia para Cristo.
(2 Timoteo 4:19) Da mis saludos a Prisca y a Áquila y a la casa de Onesíforo.
7 Hoy, los siervos de Jehová imitan a aquellos tres fervorosos predicadores. Laboran afanosamente a fin de “no poner una carga costosa sobre ninguno” (1 Tes. 2:9). Por ejemplo, ¿qué hacen miles de evangelizadores de tiempo completo para poder dedicarse a su verdadera vocación, el ministerio del Reino? Realizan trabajos de media jornada o estacionales. Y como Áquila y Priscila, muchos cristianos abren las puertas de sus hogares a los superintendentes de circuito y distrito. ¿Qué beneficios reciben por seguir “la senda de la hospitalidad” con estos hermanos? (Rom. 12:13.) Ánimo y edificación espiritual en grandes dosis.
(1 Tesalonicenses 2:9) Ciertamente ustedes recuerdan, hermanos, nuestra labor y afán. Fue trabajando noche y día, para no poner una carga costosa sobre ninguno de ustedes, como les predicamos las buenas nuevas de Dios.
(Romanos 12:13) Compartan con los santos según las necesidades de estos. Sigan la senda de la hospitalidad.
“Muchos de los corintios [...] empezaron a creer” (Hechos 18:5-8)
8, 9. ¿Cómo reaccionó Pablo al encontrar entre los judíos mucha resistencia a su testificación, y adónde fue para seguir predicando?
8 Hay otro dato que confirma que Pablo veía su oficio tan solo como un medio para ganarse la vida. ¿Qué hizo cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia con una generosa aportación? (2 Cor. 11:9.) De inmediato, “empezó a estar intensamente ocupado con la palabra” o, según lo expresa la Nueva Versión Internacional (NVI), “se dedicó exclusivamente a la predicación”, dando testimonio en la sinagoga (Hech. 18:5). Sin embargo, los judíos opusieron mucha resistencia a su testificación. Ante su negativa a aceptar el mensaje salvador sobre Cristo, el apóstol les indicó de dos maneras que se desentendía de toda responsabilidad. Por un lado, se sacudió la ropa, y por otro les dijo: “Esté la sangre de ustedes sobre sus propias cabezas. Yo estoy limpio. Desde ahora me iré a gente de las naciones” (Hech. 18:6; Eze. 3:18, 19).
(Hechos 18:5-8) Pues bien, cuando Silas y también Timoteo hubieron bajado de Macedonia, Pablo empezó a estar intensamente ocupado con la palabra, dando testimonio a los judíos para probar que Jesús es el Cristo. 6 Pero como ellos siguieron oponiéndose y hablando injuriosamente, sacudió sus prendas de vestir y les dijo: “Esté la sangre de ustedes sobre sus propias cabezas. Yo estoy limpio. Desde ahora me iré a gente de las naciones”. 7 Por consiguiente, se transfirió de allí y entró en la casa de uno de nombre Ticio Justo, adorador de Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga. 8 Pero Crispo, el presidente de la sinagoga, se hizo creyente en el Señor, y también toda su casa. Y muchos de los corintios que oyeron empezaron a creer y a bautizarse.
(2 Corintios 11:9) y, no obstante, cuando estuve presente con ustedes y me encontré necesitado, no me hice una carga a nadie absolutamente, porque los hermanos que habían venido de Macedonia suministraron abundantemente lo que me hacía falta. Sí, de toda forma me guardé de ser una carga para ustedes, y me guardaré de serlo.
(Hechos 18:5) Pues bien, cuando Silas y también Timoteo hubieron bajado de Macedonia, Pablo empezó a estar intensamente ocupado con la palabra, dando testimonio a los judíos para probar que Jesús es el Cristo.
(Hechos 18:6) Pero como ellos siguieron oponiéndose y hablando injuriosamente, sacudió sus prendas de vestir y les dijo: “Esté la sangre de ustedes sobre sus propias cabezas. Yo estoy limpio. Desde ahora me iré a gente de las naciones”.
(Ezequiel 3:18, 19) Cuando yo diga a alguien inicuo: ‘Positivamente morirás’, y tú realmente no le adviertas y hables para advertir al inicuo de su camino inicuo para conservarlo vivo, por ser él inicuo, en su error morirá, pero su sangre la reclamaré de tu propia mano. 19 Pero en cuanto a ti, en caso de que hayas advertido a alguien inicuo y él realmente no se vuelva de su iniquidad y de su camino inicuo, él mismo por su error morirá; pero en cuanto a ti, habrás librado tu propia alma.
9 ¿Adónde se iría a predicar? El relato señala que dejó la sinagoga y se fue a la casa adyacente de Ticio Justo, probablemente un prosélito judío (Hech. 18:7). Aunque durante toda su estadía en Corinto siguió alojado con Áquila y Priscila, tomó como centro de evangelización aquel nuevo domicilio.
(Hechos 18:7) Por consiguiente, se transfirió de allí y entró en la casa de uno de nombre Ticio Justo, adorador de Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga.
10. ¿Qué indica que Pablo no había decidido predicar únicamente a los gentiles?
10 Ahora bien, ¿qué quiso decir Pablo con su declaración de descargo? ¿Indicó que ya no atendería a ningún judío e incluso a ningún prosélito, por más interesado que estuviera? De ningún modo. De hecho, leemos que “Crispo, el presidente de la sinagoga, se hizo creyente en el Señor, y también toda su casa”. Al parecer, un número considerable de asistentes a la sinagoga siguió los pasos de este personaje, pues el relato señala acto seguido que “muchos de los corintios que oyeron [el mensaje] empezaron a creer y a bautizarse” (Hech. 18:8). La casa de Ticio Justo se convirtió en centro de reuniones de la nueva congregación. Si el cronista Lucas se atuvo en este caso a su costumbre de presentar los sucesos en orden cronológico, aquellos judíos (o prosélitos) se convirtieron después de que el apóstol se sacudiera las vestiduras. De ser esto así, sería otra demostración elocuente de su flexibilidad en el ministerio.
(Hechos 18:8) Pero Crispo, el presidente de la sinagoga, se hizo creyente en el Señor, y también toda su casa. Y muchos de los corintios que oyeron empezaron a creer y a bautizarse.
11. ¿Cómo imitamos los testigos de Jehová a Pablo al tratar de ayudar a la gente de la cristiandad?
11 En muchos lugares, las iglesias tienen gran arraigo e influencia, sea porque llevan allí siglos o por la extensa labor proselitista de sus misioneros. Como resultado, sus feligreses están muy atados a las tradiciones, tal como les sucedía a los judíos de Corinto. Nosotros, al igual que Pablo, procuramos llegarles al corazón y edificar su fe a partir del conocimiento que tienen de las Escrituras. Aunque se opongan a nuestra labor o suframos el acoso de sus guías religiosos, no nos rendimos. Ciertamente, algunos de los mansos que debemos localizar se encuentran entre quienes “tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto” (Rom. 10:2).
(Romanos 10:2) Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto;
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Escuela del Ministerio Teocrático
  • Lectura de la Biblia: Jeremías 25, 26, 27, 28 | Puntos sobresalientes (10 min.)
*** w88 1/4 pág. 22 párr. 7 Los juicios de Dios tienen que proclamarse ***
7 Tal como Jehová siguió enviando sus profetas a Israel y Judá, ha enviado a sus testigos para que trabajen con ahínco en dar a conocer el mensaje de Su juicio venidero. (Jeremías 7:25, 26; 25:4, 8, 9.) Especialmente desde el año de 1919, cuando se les llenó de vigor espiritual, el resto ungido de los hermanos de Cristo presentó con denuedo los juicios de Dios —contundentes mensajes de calamidad— a la cristiandad. (Compárese con Jeremías 11:9-13.) En aquel año empezó a publicarse la revista The Golden Age (que en español fue conocida como Luz y Verdad). En el transcurso de los años, y bajo títulos que cambiaron —como Consolación (1938) y ¡Despertad! (1947)— ha servido para denunciar las mentiras religiosas de la cristiandad y su seudocristianismo.
*** w94 1/3 págs. 18-19 párr. 6 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
6 En la actualidad, como en la época de Jeremías, el período que precede al fin del sistema de cosas se ha caracterizado por el derramamiento de mares de sangre inocente, sobre todo en las dos guerras mundiales de este siglo. La mayoría de las naciones que pelearon en ellas formaban parte de la cristiandad, que dice adorar al Dios de la Biblia. ¡Qué hipocresía! No es de extrañar que Jehová haya enviado a sus Testigos a decirles las palabras de Jeremías 25:5, 6: “Vuélvanse, por favor, cada uno de su camino malo y de la maldad de sus tratos [...]. Y no anden tras otros dioses para servirles y para inclinarse ante ellos, para que no me ofendan con la obra de sus manos, y para que yo no les cause calamidad a ustedes”.
*** w94 1/3 pág. 19 párrs. 8-9 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
8 Las siguientes palabras de Jehová, recogidas en Jeremías 25:8, 9, aplican hoy directamente a la cristiandad, que no ha vivido en conformidad con las normas cristianas de justicia: “Por lo tanto, esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘Por la razón de que ustedes no obedecieron mis palabras, miren, voy a enviar y ciertamente tomaré a todas las familias del norte —es la expresión de Jehová—, hasta enviar aviso a Nabucodorosor el rey de Babilonia, mi siervo, y ciertamente las traeré contra esta tierra y contra sus habitantes y contra todas estas naciones en derredor; y ciertamente los daré por entero a la destrucción y haré de ellos objeto de pasmo y algo de qué silbar y lugares devastados hasta tiempo indefinido’”. Por consiguiente, la gran tribulación comenzará con los que afirman ser el pueblo de Dios, la cristiandad, y luego se extenderá por todo el mundo, a ‘todas las naciones en derredor’.
9 Hubo un tiempo en que en la cristiandad se respetaba la Biblia, casi todo el mundo consideraba que el matrimonio y la familia contribuían a la felicidad y la gente madrugaba y se sentía realizada en su trabajo cotidiano. Muchos hallaban solaz leyendo y estudiando la Biblia de noche a la luz de una lámpara. Pero hoy la promiscuidad sexual, el divorcio, las drogas, la borrachera, el delito, la codicia, la pereza laboral, la teleadicción y otros vicios han corrompido la vida a un grado alarmante. Es el preludio de la destrucción que Dios traerá al mundo permisivo de la cristiandad.
*** w94 1/3 pág. 19 párr. 10 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
10 En los versículos 10 y 11 del capítulo 25 de Jeremías, Jehová declara: “Ciertamente destruiré de entre ellos el sonido de alborozo y el sonido de regocijo, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido del molino de mano y la luz de la lámpara. Y toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo”. Producirá una verdadera conmoción el derrumbe de los imponentes templos y los lujosos palacios de la cristiandad. ¿A qué grado se realizará esta destrucción? En la época de Jeremías la desolación de Judá y las naciones vecinas duró setenta años, una vida entera, según muestra Salmo 90:10. En nuestro tiempo, la ejecución de la sentencia de Jehová será completa y eterna.
*** w94 1/3 págs. 20-21 párr. 14 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
14 Después que la cristiandad se convierta, como Judá, en “un lugar devastado, un objeto de pasmo, algo de qué silbar y una invocación de mal”, le aguarda destrucción al resto del imperio mundial de la religión falsa. Luego, el mundo entero, simbolizado por Egipto, tiene que beber de la copa del vino de la furia de Jehová. En efecto, la beberán “todos los reyes del norte que están cerca y lejos, uno tras otro, y todos los demás reinos de la tierra que están sobre la superficie del suelo”. Finalmente, “el mismo rey de Sesac beberá después de ellos”. Y ¿quién es el “rey de Sesac”? Sesac es un nombre simbólico, una expresión cifrada, o críptica, del nombre Babilonia. Además de ser en aquel entonces el rey invisible de Babilonia, Satanás también era, y sigue siendo, “el gobernante del mundo”, como explicó Jesús. (Juan 14:30.) De este modo, hay un paralelo entre Jeremías 25:17-26 y los capítulos 18 a 20 de Revelación que aclara el orden de los acontecimientos cuando se pasa la copa de la furia de Jehová. Primero caerá el imperio de la religión falsa; luego, las potencias políticas, y por último Satanás será abismado. (Revelación 18:8; 19:19-21; 20:1-3.)
*** w94 1/3 pág. 21 párrs. 16-17 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
16 Todo el sistema mundial de Satanás, comenzando por la cristiandad, tendrá que beber de la copa de venganza de Jehová. El mandato que recibe después Jeremías, recogido en los versículos 27 a 29 del capítulo 25, destaca este punto: “Tienes que decirles: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: “Beban y emborráchense y vomiten y caigan de manera que no puedan levantarse a causa de la espada que voy a enviar entre ustedes”’. Y tiene que suceder que, en caso de que ellos rehúsen tomar la copa de tu mano para beber, también tienes que decirles: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: “Beberán sin falta. Porque, ¡miren!, es con la ciudad sobre la cual se llama mi nombre con que estoy comenzando en cuanto a traer calamidad, ¿y deben ustedes mismos de manera alguna quedar libres de castigo?”’. ‘No quedarán libres de castigo, porque hay una espada que estoy llamando contra todos los habitantes de la tierra’, es la expresión de Jehová de los ejércitos”.
17 Sin duda, son palabras llenas de fuerza, sí, que infunden temor, pues las pronuncia el Señor Soberano de todo el universo: Jehová Dios. Durante milenios ha aguantado con paciencia las blasfemias, los vituperios y el odio que han acumulado sobre su santo nombre. Sin embargo, por fin ha llegado el tiempo de contestar la oración que su amado hijo Jesucristo enseñó a sus discípulos cuando estuvo aquí en la Tierra: “Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra’”. (Mateo 6:9, 10.) La voluntad de Jehová es que Jesús sea su espada, el brazo ejecutor de su venganza.
*** w94 1/3 pág. 22 párr. 19 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
19 Los versículos 30 y 31 del capítulo 25 de Jeremías continúan diciendo: “‘Desde lo alto Jehová mismo rugirá, y desde su santa morada dará su voz. Sin falta rugirá sobre su lugar de habitación. Un grito como el de los que pisan el lagar voceará en canto contra todos los habitantes de la tierra. Un ruido ciertamente llegará hasta la mismísima parte más lejana de la tierra, porque hay una controversia que Jehová tiene con las naciones. Él personalmente tiene que ponerse en juicio con toda carne. En cuanto a los inicuos, tiene que darlos a la espada’, es la expresión de Jehová”. Ninguna nación se librará de beber de este modo de la copa de la furia de Jehová. Por lo tanto, es apremiante que la gente de buen corazón se separe de la maldad de las naciones antes de que los cuatro ángeles liberen el viento tempestuoso de la furia de Jehová. Ciertamente será tempestuoso, como siguen diciendo los versículos 32 y 33 de la profecía de Jeremías:
*** w94 1/3 pág. 22 párr. 20 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
Siguen diciendo los versículos 32 y 33 de la profecía de Jeremías: 20 “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘¡Miren! Una calamidad va a salir de nación en nación, y una gran tormenta misma será levantada desde las partes más remotas de la tierra. Y los muertos por Jehová ciertamente llegarán a estar en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el mismísimo otro extremo de la tierra. No serán plañidos, ni serán recogidos ni enterrados. Quedarán como estiércol sobre la superficie del suelo’.” Es una escena horripilante, pero es necesario limpiar la Tierra de toda maldad antes de instaurar el Paraíso que Dios ha prometido.
*** w94 1/3 págs. 22-23 párrs. 21-22 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
21 Los versículos 34 a 36 prosiguen con el juicio de Jehová: “¡Aúllen, pastores, y clamen! ¡Y revuélquense, majestuosos del rebaño, porque se han cumplido sus días para degollación y para sus esparcimientos, y ustedes tendrán que caer como un vaso deseable! Y un lugar adonde huir ha perecido de los pastores; y un medio de escape, de los majestuosos del rebaño. ¡Escuchen! El alarido de los pastores, y el aullido de los majestuosos del rebaño, porque Jehová va a despojar con violencia su pasturaje”.
22 ¿Quiénes son estos pastores? No son los guías religiosos, que ya han bebido de la cólera de Jehová. Son los pastores militaristas, de los que también habla Jeremías 6:3, que reúnen a sus ejércitos en tropel como desafío a Jehová. Son los dirigentes políticos, que se han enriquecido a costa de sus súbditos. Muchos son negociantes sin escrúpulos, maestros de la corrupción. Se demoran en aliviar el hambre que diezma a pueblos enteros de zonas subdesarrolladas. Enriquecen a los “majestuosos del rebaño”, tales como los traficantes de armas y los codiciosos destructores del medio ambiente, mientras se niegan a suministrar ayuda médica o alimentaria, que, a un costo módico, podría salvar la vida de decenas de millones de niños que mueren en la actualidad.
*** w94 1/3 pág. 23 párrs. 23-24 Jehová tiene una controversia con las naciones ***
23 No extraña que los versículos 37 y 38, que cierran el capítulo 25 de Jeremías, digan lo siguiente de los egoístas que procuran obtener paz para ellos solos: “Los lugares de habitación pacíficos han quedado sin vida a causa de la ardiente cólera de Jehová. Él ha dejado su guarida justamente como un leoncillo crinado, pues la tierra de ellos ha llegado a ser objeto de pasmo a causa de la espada que da maltrato y a causa de la ardiente cólera de él”. ¡Pasmoso, sin duda! Sin embargo, la ardiente cólera de Jehová se manifestará mediante Aquel a quien Revelación 19:15, 16 llama “Rey de reyes y Señor de señores”, que pastorea a las naciones con vara de hierro. ¿Qué ocurre luego?
24 ¿Ha sobrevivido usted a un huracán o a un tifón? Es una experiencia horrible. Pero a la mañana siguiente, aunque todo está destrozado, el aire suele ser tan claro y hay tal calma, que se puede dar gracias a Jehová por un día magnífico. Asimismo, cuando amainen los vientos de la gran tribulación, usted mirará a la Tierra agradecido de estar vivo y listo para limpiarla y convertirla en un glorioso paraíso. La controversia que Jehová tenía con las naciones habrá llegado a su gran conclusión, pues se habrá santificado su nombre y se habrá preparado el camino para que su voluntad se efectúe en la Tierra bajo el Gobierno Milenario del Reino Mesiánico. ¡Que venga pronto ese Reino!
*** jr cap. 12 pág. 151 “¿No era ese un caso de conocerme?” ***
¿CÓMO ‘SIENTE PESAR’ JEHOVÁ?
 La grandeza del perdón de Dios se percibe en la manera como trata a quienes han practicado el pecado pero luego cambian de actitud. Cuando ve que dan un giro a su vida y le obedecen, ‘siente pesar’ (Jer. 18:8; 26:3). ¿En qué sentido?
 Dios es perfecto y nunca yerra en sus juicios, de modo que no siente pesar en el sentido de que se arrepiente de haber dado un fallo erróneo, como le puede suceder a un ser humano. Más bien, siente pesar en el sentido de que modifica su manera de obrar, de acuerdo con el cambio de actitud que observa.
 No se trata simplemente de que Jehová anule la condena, sino que cambia sus sentimientos hacia los pecadores arrepentidos. Según algunos eruditos, el origen del verbo hebreo que se traduce “sentir pesar” en los versículos anteriores alude al acto de “respirar profundamente”, quizás hasta dando un suspiro. Esto puede dar a entender que cuando Jehová ve auténtico remordimiento en el corazón, respira profundamente, por así decirlo, dando un suspiro de alivio. Ahora puede mostrarle al arrepentido la afectuosa atención de la que disfrutan quienes tienen su aprobación. Es verdad que el pecador quizás tenga que afrontar ciertas consecuencias, pero a Dios le complace su cambio de actitud y amortigua “la calamidad”, o disciplina, que de otro modo merecería (Jer. 26:13). ¿Qué juez humano tiene esa disposición a reconocer el verdadero arrepentimiento? A Jehová le deleita hacerlo (Jer. 9:24).
*** jr cap. 10 pág. 122 párr. 18 ¿Nos preguntamos a diario “dónde está Jehová”? ***
18 Durante su vida de profeta, Jeremías aprendió observando cómo actuaron sus contemporáneos en determinadas situaciones. Uno de ellos fue Uriya. Durante el reinado de Jehoiaquim, este profetizó contra Jerusalén y Judá; sin embargo, por temor al rey huyó a Egipto. El monarca mandó a sus hombres que se lo trajeran y se le diera muerte (Jer. 26:20-23). ¿Aprendió Jeremías de lo que le sucedió a Uriya? El hecho de que siguiera advirtiendo a los judíos de la inminente calamidad —incluso en la zona del templo— demuestra que sí. Jeremías no perdió el valor, y Jehová nunca lo abandonó. Dios debió de motivar a Ahiqam, hijo de Safán, para que lo protegiera (Jer. 26:24).
*** jr cap. 15 págs. 187-188 párrs. 11-12 “No puedo quedarme callado” ***
11 Hay que tener presente que Jeremías no era un fanático. Actuaba con sensatez ante sus adversarios y sabía cuándo retirarse. Así lo ilustra su encuentro con el falso profeta Hananías. Cuando este contradijo en público la palabra profética de Jehová, Jeremías lo corrigió y explicó las características de un auténtico profeta. Jeremías llevaba sobre el cuello un yugo de madera para simbolizar la servidumbre a la que Babilonia sometería a los judíos. Enfurecido, Hananías le quitó el yugo y lo rompió. ¡Quién sabe de qué otra cosa hubiera sido capaz este impostor! ¿Cuál fue la reacción de Jeremías? “El profeta procedió a irse por su camino.” Así es, Jeremías se marchó. Más tarde, por mandato de Jehová, regresó con un mensaje para Hananías: Dios entregaría a los judíos al dominio del rey de Babilonia y mataría a Hananías (Jer. 28:1-17).
12 De este pasaje inspirado se desprende que cuando predicamos, debemos equilibrar la valentía y el buen juicio. Si alguien rehúsa aceptar los argumentos de las Escrituras y se enfurece, e incluso nos amenaza, podemos excusarnos amablemente y pasar a la siguiente casa. No hay necesidad de enzarzarse en discusiones acaloradas con nadie. Manteniéndonos “reprimido[s] bajo lo malo”, dejaremos la puerta abierta para ayudar a dicho individuo en un momento más propicio (léase 2 Timoteo 2:23-25; Pro. 17:14).
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  • Núm. 1: Jeremías 27:1-11
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  • Núm. 2: ¿Qué aprendemos de lo que dice la Biblia sobre María? (rs pág. 228 párrs. 1 -6)
1) Una lección sobre estar dispuestos a escuchar lo que Dios dice mediante sus mensajeros aunque lo que oigamos quizás nos perturbe al principio, o parezca imposible. (Luc. 1:26-37.)
2) Ánimo para obrar en armonía con lo que lleguemos a saber que es la voluntad de Dios, con plena confianza en él. (Véase Lucas 1:38. Como se muestra en Deuteronomio 22:23, 24, pudiera haber graves consecuencias para una joven judía si se descubría que estuviera encinta sin estar casada.)
3) Que Dios está dispuesto a utilizar a alguien sin importar la posición social que ocupe. (Compárese Lucas 2:22-24 con Levítico 12:1-8.)
4) Dar prominencia a los intereses espirituales. (Véanse Lucas 2:41 y Hechos 1:14. No se requería que las esposas judías acompañaran a sus esposos en el largo viaje todos los años a Jerusalén durante la época de la Pascua, pero María lo hacía.)
5) Aprecio a la pureza moral. (Luc. 1:34.)
6) Diligencia en cuanto a enseñar a los hijos la Palabra de Dios. (Esto se reflejó en lo que Jesús estuvo haciendo a los 12 años de edad. Véase Lucas 2:42, 46-49.)
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  • Núm. 3: La Biblia nos anima a honrar a las personas mayores.
w10 15/5 págs. 6-7 Honremos a las personas mayores
Honremos a las personas mayores
EN LAS costas de California se encuentra uno de los árboles más fotografiados del mundo: el Ciprés Solitario. Dicen que tiene más de 250 años. Este resistente y hermoso ejemplar ha sido el blanco de muchas atenciones, entre ellas la colocación de cables de apoyo y de un muro de piedra en la base.
El Ciprés Solitario tal vez nos recuerde a los cristianos de edad avanzada que tenemos en el pueblo de Dios, quienes se caracterizan por su extraordinaria perseverancia, particularmente en la predicación. El profeta Joel predijo que habría “viejos” que declararían públicamente el mensaje de la Biblia (Joel 2:28-32; Hech. 2:16-21). Y así ha sido. Baste con señalar el gran número de horas que dedican estos celosos proclamadores a difundir las “buenas nuevas del reino” (Mat. 24:14). Algunos han soportado por años persecución y otras dificultades. Si la resistencia de un simple ciprés basta para que reciba alabanzas y se lo cuide reforzándolo con piedras y cables, ¡con cuánta más razón la fidelidad de nuestros hermanos mayores justifica que les demos reconocimiento y respeto, y los tratemos con dignidad!
Jehová dio esta orden a su pueblo de la antigüedad: “Ante canas debes levantarte, y tienes que mostrar consideración a la persona del envejecido” (Lev. 19:32). Entre los siervos de Dios de la actualidad encontramos excelentes ejemplos de personas mayores que por décadas han demostrado lealtad al “andar con [...] Dios” (Miq. 6:8). Debido a su constante obediencia a los principios bíblicos, puede decirse que sus canas son una “corona de hermosura” (Pro. 16:31).
Pablo dio esta instrucción al joven Timoteo: “No critiques severamente a un hombre mayor. Por lo contrario, ínstale como a un padre”. También le animó a tratar “a las mujeres de más edad como a madres” (1 Tim. 5:1, 2). Al actuar de este modo, Timoteo estaría, por así decirlo, levantándose ante las canas. Es patente que Jehová desea que hablemos a los mayores de un modo que denote respeto.
“En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera”, indica Romanos 12:10. Por supuesto, los superintendentes de las congregaciones son los primeros en tratar con respeto a los mayores. Pero todos debemos seguir este principio.
Y esta obligación es aún mayor en el caso de quienes tienen padres o abuelos de edad avanzada. Si la gente se plantea cómo preservar el buen estado del Ciprés Solitario, ¿no deberíamos nosotros plantearnos cómo preservar la dignidad de nuestros padres y abuelos? Lo podríamos hacer, por ejemplo, escuchando su opinión y no insistiendo en que las cosas se hagan a nuestra manera, sin tener en cuenta sus preferencias (Pro. 23:22; 1 Tim. 5:4).
El Dios verdadero, Jehová, considera muy valiosos a sus siervos de edad avanzada. Nunca los abandonará (Sal. 71:18). De hecho, les da fuerzas para seguir sirviéndole fielmente. Nosotros también debemos darles nuestro apoyo y respeto.
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Reunión de Servicio
Cántico 90
  • 5 min. Anuncios.
Publicaciones que se ofrecerán en abril y mayo: La Atalaya y ¡Despertad! Si la persona muestra interés, ofrézcale el tratado ¿Le gustaría saber la verdad? y esfuércese por comenzar un estudio. Al volver a visitar a las personas que asisten a la Conmemoración u otras ocasiones teocráticas pero que aún no son parte de la congregación, concéntrese en comenzar estudios con el libro Enseña.
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  • 10 min. Hágase un buen maestro (tercera parte). Discurso basado en el libro Benefíciese, páginas 59 a 61.
Apele al corazón
Los maestros que captan el sentido de la Palabra de Dios se dan cuenta de que la adoración verdadera no consiste simplemente en memorizar hechos y conformarse a ciertas normas. Más bien, está basada en una buena relación con Jehová y en el aprecio por sus sendas, de modo que el corazón entra en el cuadro (Deu. 10:12, 13; Luc. 10:25-27). En las Escrituras, el vocablo corazón suele referirse a la persona interior en su conjunto, e incluye, entre otros aspectos, sus deseos, afectos, sentimientos y motivos.
Jesús sabía que los seres humanos se dejan llevar por la apariencia externa, mientras que Jehová mira el corazón (1 Sam. 16:7). Lo que debe impulsarnos a servir a Dios es el amor que le tenemos, no el deseo de impresionar a los demás (Mat. 6:5-8). Los fariseos, en cambio, efectuaban muchas cosas para lucirse. Hacían hincapié en cumplir los detalles de la Ley y las reglas que ellos mismos establecían, pero no reflejaban cualidades que los vincularan al Dios que decían adorar (Mat. 9:13; Luc. 11:42). Jesús enseñó que la obediencia a los requisitos divinos es importante, pero también que el valor de tal obediencia depende de lo que anide en el corazón (Mat. 15:7-9; Mar. 7:20-23; Juan 3:36). Si imitamos a Jesús, obtendremos los mejores resultados. Aunque es primordial que enseñemos a los demás lo que Dios espera de todos nosotros, también lo es que conozcan la personalidad de Jehová y lo amen, de modo que su conducta refleje lo mucho que valoran su buena relación con el Dios verdadero.
Claro está, para beneficiarse de tal enseñanza, la gente tiene que hacerse un examen de conciencia. Jesús animó a sus oyentes a evaluarse en cuanto a sus motivos y sentimientos. Cuando corregía una idea errónea, les preguntaba por qué pensaban, decían o hacían algo determinado. Sin embargo, iba más allá, pues acompañaba sus preguntas con alguna declaración, ilustración o acto que les hiciera ver las cosas desde la perspectiva correcta (Mar. 2:8; 4:40; 8:17; Luc. 6:41, 46). Usted también puede sugerir a quienes lo escuchen que se hagan preguntas como: “¿Por qué me atrae este proceder?” o “¿Por qué reacciono así ante esta situación?”. Después motívelos para que adopten los puntos de vista de Jehová.
Señale la aplicación
El maestro competente sabe que “la sabiduría es la cosa principal” (Pro. 4:7). La sabiduría es la capacidad para aplicar el conocimiento a la hora de resolver problemas, evitar peligros, alcanzar objetivos o ayudar al prójimo. Corresponde al maestro enseñar cómo hacerlo, pero no decidir por el estudiante. Al tratar diversos principios bíblicos, lo guiará en el razonamiento, tal vez refiriéndose a una situación cotidiana y preguntándole cómo lo ayudaría a enfrentarse a ella el principio recién estudiado (Heb. 5:14).
El apóstol Pedro demostró lo que esto significa cuando pronunció un discurso en Pentecostés de 33 E.C. y señaló una aplicación práctica que transformó vidas (Hech. 2:14-36). Después de analizar tres pasajes bíblicos en los que la muchedumbre afirmaba creer, mostró su aplicación a la luz de los sucesos que todos habían presenciado. Como consecuencia, los presentes vieron la necesidad de actuar en armonía con lo que acababan de escuchar. ¿Tiene su enseñanza una influencia similar en sus oyentes? En vez de limitarse a exponerles los hechos, ¿los ayuda a entender las razones? ¿Los anima a pensar en la repercusión que debería tener en su vida lo que aprenden? Tal vez no reaccionen clamando “¿Qué haremos?”, como sucedió en Pentecostés, pero si señalamos la correcta aplicación de los textos bíblicos, se sentirán impulsados a dar los pasos oportunos (Hech. 2:37).
Cuando los padres leen las Escrituras a sus hijos, disponen de una ocasión magnífica para acostumbrarlos a buscar aplicaciones prácticas a los principios bíblicos (Efe. 6:4). Usted podría seleccionar, por ejemplo, unos cuantos versículos de la lectura bíblica semanal y, tras explicarlos, hacerles preguntas como estas: “¿Qué orientación nos dan estos versículos? ¿Cómo podríamos emplearlos en el ministerio? ¿Qué revelan en cuanto a Jehová y su modo de actuar, y cómo nos ayudan a apreciarlo más?”. Estimule a su familia a comentar tales aspectos cuando se expongan los puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia en la Escuela del Ministerio Teocrático. Es muy probable que los versículos que comenten sean los que se graben en su memoria.
el ejemplo
No solo enseñamos por lo que decimos, sino por lo que hacemos. Nuestros actos constituyen un ejemplo práctico de la aplicación de nuestras palabras. Así es como aprenden los niños: cuando imitan a sus padres, revelan que quieren ser como ellos y saber qué se siente al hacer lo mismo que ellos. De igual modo, cuando sus estudiantes ‘se hagan imitadores de usted, así como usted lo es de Cristo’, comenzarán a experimentar las bendiciones de andar en los caminos de Jehová (1 Cor. 11:1). De esta forma, la bondad de Dios para con ellos se hará parte de sus propias vivencias.
He aquí un recordatorio que nos invita a reflexionar en la importancia de dar el ejemplo: la “clase de personas [que seamos] en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa” contribuirá en gran medida a que brindemos un ejemplo vivo de la aplicación de los principios bíblicos (2 Ped. 3:11). Si alienta a un estudiante a leer la Biblia con asiduidad, hágalo usted mismo con diligencia. Si desea que sus hijos se rijan por los principios bíblicos, asegúrese de que cuanto le vean hacer corresponda con la voluntad divina. Si anima a la congregación a predicar con celo, procure participar de lleno en tal obra. Cuando practicamos lo que enseñamos, estamos en condiciones de motivar a los demás (Rom. 2:21-23).
A fin de mejorar sus aptitudes docentes, pregúntese: “¿Influye mi enseñanza en la actitud, el lenguaje o los actos de mis oyentes? ¿Aclaro las cuestiones diferenciando unas ideas y formas de actuar de otras? ¿Qué hago para que mis estudiantes, mis hijos o mi auditorio recuerden lo que digo? ¿Les indico claramente la forma de poner en práctica lo que aprenden? ¿Les doy el ejemplo? ¿Consigo que se den cuenta de cómo puede influir en su relación con Jehová el asunto del que les hablo?” (Pro. 9:10). Hágase un buen maestro teniendo presentes estas preguntas y siga la exhortación del apóstol Pablo: “Presta constante atención a ti mismo y a tu enseñanza. Persiste en estas cosas, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y también a los que te escuchan” (1 Tim. 4:16).
[Recuadro de la página 61]
PARA ENSEÑAR CON EFICACIA
• Confíe en Jehová, no en su propia aptitud
• No subestime el poder de la Palabra de Dios y aprovéchelo bien
• Propóngase honrar a Jehová y no centre la atención en sí mismo
• Establezca contrastes para facilitar la comprensión
• Estimule a los oyentes a pensar
• Invítelos a evaluarse en cuanto a sus motivos y sentimientos
• Anímelos a reflexionar en la influencia que debe tener en su vida el conocimiento bíblico
• Dé un ejemplo digno de imitar
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  • 20 min.Los testigos de Jehová: una historia de fe viva. Parte 1: Salen de la oscuridad.” Preguntas y respuestas. Utilice la información del primer párrafo para una breve introducción, y la del último para una conclusión.
En la Biblia, la luz se relaciona con la verdad, y la oscuridad, con la mentira (Sal. 43:3; Isa. 5:20). Cuando Satanás engañó a Eva, el mundo empezó a sumirse en la oscuridad. Hoy, la humanidad se halla envuelta en tinieblas (Rev. 12:9). El DVD Los testigos de Jehová: una historia de fe viva. Parte 1: Salen de la oscuridad relata cómo comenzó a brillar la luz espiritual (Isa. 60:1, 2). Después de verlo, intente contestar las siguientes preguntas.
  1. Tras la muerte de los apóstoles, ¿cómo fue extendiéndose la oscuridad espiritual?
La luz de la verdad brilló intensamente cuando Jesucristo estuvo en la Tierra. Todos los que de verdad le siguieron reflejaron la luz que él irradiaba. Pero Jesús predijo que después de la muerte de los apóstoles, muchos abandonarían la adoración pura. Esa apostasía sería tan extensa que los verdaderos discípulos prácticamente desaparecerían hasta “la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 13:40). Al mismo tiempo se desarrollaría una forma falsificada de cristianismo. Y la profecía se cumplió.
Las iglesias supuestamente cristianas se alejaron de las enseñanzas de Cristo. Eso provocó abusos de poder y enorme sufrimiento. Fue una época de profunda oscuridad.
En los siglos posteriores a la fundación de la congregación cristiana, muchos de los que dirigían la iglesia cristiana (o la congregación cristiana) también prefirieron la sabiduría de este mundo. Las ideas de Platón y de otros filósofos griegos comenzaron a infiltrarse en el pensamiento supuestamente cristiano. Así que los apóstatas quisieron mezclar las enseñanzas y tradiciones cristianas con creencias paganas. Su objetivo era hacerlas más aceptables para los paganos y así poder atraerlos a la religión cristiana.
Al pasar los siglos, los líderes religiosos apóstatas oscurecieron aún más la luz al mantener la Biblia en latín, un idioma que la mayoría de la gente ya no entendía. Sin embargo, en medio de esta oscuridad, hubo algunas personas sinceras que sintieron la necesidad de leer y entender la Palabra de Dios.
  1. A partir del siglo XII, ¿qué acontecimientos ayudaron a las personas a darse cuenta de que la Iglesia se había desviado?
Por ejemplo, en el siglo XII, un comerciante francés llamado Valdo encargó traducir porciones de la Biblia al idioma de la gente común. Dos siglos más tarde, el sacerdote católico John Wyclef denunció enérgicamente las prácticas antibíblicas de la iglesia. Aproximadamente en 1382, el equipo de Wyclef presentó la primera traducción de la Biblia al inglés. Sus alumnos, conocidos como los lolardos, predicaron el mensaje bíblico a todo el quisiera escucharlo.
Para 1495, la invención de la imprenta de tipos móviles había permitido imprimir la Biblia, entera o en parte, en doce idiomas. En poco tiempo, la gente estaba leyendo la Biblia por su cuenta. Y algunas personas empezaron a ver que la Iglesia se había desviado.
En el siglo XVI, hombres como Ulrico Zuinglio, Martín Lutero y Juan Calvino proclamaron que era necesario regresar a los principios originales del cristianismo. Hombres como estos denunciaron la hipocresía y defendieron las enseñanzas bíblicas, aun cuando eso significaba enfrentarse a poderosos dirigentes religiosos.
Aunque no entendían completamente la verdad, estuvieron dispuestos a ir contra la corriente. Pero su postura encendió las llamas de la persecución y en muchos casos cedieron sobre todo en cuanto a predicar sus creencias.
Sin embargo, en numerosos países, en los siglos XVII y XVIII resurgió el interés por el estudio de la Biblia. En Inglaterra, muchos hombres instruidos probaron que la doctrina de la Trinidad es falsa. Entre ellos, el científico sir lsaac Newton, el poeta John Milton y el químico Joseph Priestley. Además de rechazar la doctrina de la Trinidad, Priestley negó la inmortalidad inherente del alma. Sostuvo que los cristianos del siglo primero tenían la fe verdadera y que todo cambio a ese conjunto de creencias era una corrupción. Sus opiniones desataron una acalorada disputa, tanto en la Iglesia como en el gobierno. En 1791, una muchedumbre destruyó la casa y el laboratorio de Priestley. El hostigamiento no hizo más que aumentar durante los siguientes tres años, hasta que huyó a Estados Unidos. Le acompañaron muchos que opinaban como él.
  1. ¿Quiénes fueron Henry Grew y George Storrs?
Entre estos estuvo Henry Grew. En 1807, a la edad de 25 años, fue invitado a ser pastor de la Iglesia Bautista de Hartford, en Connecticut. Y tenía un interesante lema sobre el estudio de la Biblia: dejar que las Escrituras se interpreten a sí mismas. Él pensaba que el mejor intérprete de la Biblia era la propia Biblia. Y al estudiarla, se dio cuenta de que la doctrina de la Trinidad era falsa. Bueno, no se podía ser ministro bautista y no creer en la Trinidad. Al cabo de cuatro años, Grew y algunos feligreses se separaron de su iglesia.
En años posteriores, Grew publicó escritos en los que empleaba la Biblia para refutar las doctrinas de la Trinidad, el infierno y la inmortalidad inherente del alma. Grew sostuvo que, según la Biblia, la inmortalidad es un don que Dios concede solamente a los fieles. Nunca otorga ese don a los malvados. Por eso, ¿cómo podían los malvados tener un alma inmortal?
El folleto de Grew tuvo una importante repercusión. Su obra llegó a manos del ministro metodista George Storrs. Tanto le fascinó, que pasó los siguientes tres años investigando el asunto.
Sin embargo, sus colegas no se interesaron por sus hallazgos. Para 1840, su conciencia se sentía tan atormentada por las diferencias entre lo que la Biblia enseña y lo que él tenía que enseñar como ministro de la Iglesia Metodista Episcopal, que renunció a su puesto. En 1842, Storrs comenzó a publicar la revista mensual titulada Bible Examiner. No tardó en conocer a Henry Grew en persona. Los dos se hicieron buenos amigos y colaboraron en debates contra los defensores de la inmortalidad del alma.
George Storrs creía que sería necesaria una campaña mundial de predicación para que quienes vivieran durante el tiempo de la vuelta de Cristo tuvieran la oportunidad de salvarse. Ignoraba cómo se llevaría a cabo esa tarea, pero impulsado por su fe escribió: “Pero son muchos los que, si no pueden comprender cómo se hará algo, lo descartan, como si para Dios fuera imposible.” Storrs murió en 1879 en su casa de Brooklyn (Nueva York), en el mismo vecindario que se convertiría en el centro de la predicación mundial que él tanto había anhelado ver. El escenario estaba preparado para que la luz surgiera de la oscuridad.
  1. ¿Qué sucesos dejaron una profunda huella en la vida de Charles Russell?
En aquel mismo año, 1861, Estados Unidos se sumió en una guerra civil que enviaría a la tumba a 618,000 personas. Muchos miles perecieron en campos de batalla no muy lejanos de donde los Russell vivían. Vieron de cerca los estragos de la guerra, el sufrimiento de la gente, la muerte.
El joven Charles Russell se preguntaba a menudo adónde van los muertos. La mayoría de las religiones enseñaban que Dios creó al hombre inmortal y que hizo un infierno donde se atormentaba para siempre a las personas, excepto a aquellas predestinadas para la salvación.
Russell expresó sus sentimientos sobre tales enseñanzas cuando escribió: “Un Dios que usara su poder para crear a seres humanos sabiendo de antemano que sufrirían tormentos eternos y predestinándolos a ello no sería ni sabio ni justo ni amoroso. Sus normas serían inferiores a las de muchos hombres.”
Nunca pudo armonizar la doctrina del ‘tormento eterno’ con lo que la Biblia dice sobre un Dios amoroso. Cuando veía que las grandes religiones enseñaban que los malvados con atormentados eternamente, bueno, ¡simplemente no podía aceptarlo!
Toda la cultura religiosa de la época estaba orientada a creer en un Dios vengativo. Y Russell sabía que la Biblia enseña que, como dice 1 Juan 4:8, “Dios es amor”. ¿Cómo podía hacer eso un Dios de amor? Así que su fe se tambaleó.
Creía que mediante los negocios y la filantropía podría ayudar a la gente. Antes de llegar a la adolescencia ya era socio de su padre en una floreciente cadena de tiendas de ropa. Charles Russell agrandó el negocio y él mismo llegó a administrar varias tiendas. A la edad de 25 años poseía más de 300,000 dólares, que hoy día equivaldrían a siete millones. Sin embargo, seguía buscando la verdad.
En 1869 ocurrió algo que le ayudó a recuperar la fe: “Al parecer por accidente, una noche entré en un sucio y polvoriento salón para ver si el puñado de personas que se reunía allí ofrecía algo más sensato que los credos de las principales iglesias. Allí escuché por primera vez algunas creencias de los segundoadventistas; el predicador era Jonas Wendell. Aunque la presentación bíblica no fue muy clara, me bastó, con la guía de Dios, para recuperar mi fe, vacilante entonces, en la inspiración divina de la Biblia.”
Recordemos que Russell no era ateo; solo estaba desanimado. No creía que la verdad pudiera hallarse en cualquier sitio. Y ese sermón de un segundoadventista le bastó para sacar su gastada Biblia del estante y volver a investigarla.
  1. ¿De qué forma estudiaban la Biblia el hermano Russell, su padre y algunos conocidos suyos? ¿A qué conclusiones llegaron?
Llenos de entusiasmo, Charles, su padre Joseph y unos cuantos conocidos de Pittsburgh y Allegheny formaron un grupo de estudio de la Biblia. Elegían un tema, tomaban una concordancia bíblica y buscaban todos los textos que tuvieran que ver con ese tema. Entonces escribían sus conclusiones. Y decían: “Muy bien. Eso es lo que enseña la Biblia. Y eso es lo que vamos a creer”.
Tras cinco años de estudio, las ideas religiosas de estos hombres habían cambiado notablemente. Su análisis de la Biblia los condujo a conclusiones importantes que cuestionaban las creencias religiosas de la época. Por ejemplo, mientras que la mayoría de las religiones enseñaban que el hombre tiene un alma, Russell y sus compañeros concluyeron que el hombre es un alma y que el alma puede morir. Y mientras que las iglesias enseñaban que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola persona, estos estudiantes sostuvieron que Jehová es un solo Dios y no forma parte de una Trinidad.
Además, algunas iglesias enseñaban que Cristo regresaría en la carne y que la Tierra sería destruida, pero este grupito comprendió que Cristo regresaría de manera invisible –en el espíritu– para bendecir a los seres humanos obedientes a Dios.
Así que no trataban de filosofar, de hacer simples conjeturas, sino que estaban concentrados en hallar la verdad. Y el hecho de que pusieran por escrito sus conclusiones demuestra que creían que la verdad sí se podía hallar. Solo vemos luz cuando Jehová desea revelar la luz. Y ese fue el momento en que él comenzó a guiar a su pueblo desde la oscuridad hasta la luz maravillosa.
  1. ¿Cómo se unió el grupo de estudio bíblico de Russell al grupo de Nelson Barbour? ¿Por qué se separaron luego?
Charles Russell nunca afirmó que estuviera inspirado por Dios. Reconoció la ayuda que había recibido de Jonas Wendell, de George Storrs y de otro hombre que también fue el causante de una de sus mayores pruebas de fe: Nelson Barbour, director de la revista El heraldo de la mañana. En un viaje de negocios, Russell obtuvo un ejemplar de esa revista y quedó sorprendido por lo que leyó. Al igual que Russell, Barbour sostenía que la vuelta de Cristo sería invisible.
Russell concertó una cita con Barbour. El grupo de estudio bíblico de Russell, de unas 30 personas, pronto se unió al de Barbour, que era más grande. Russell donó fondos para imprimir la revista Herald of the Morning. Para esa época, Russell comenzó a vender sus negocios para dedicarse de lleno a la predicación. Estaba convencido de que la presencia del Señor era lo más importante. A la edad de 25 años, fue de ciudad en ciudad para hablar en diversas reuniones públicas, en las calles y en iglesias protestantes y a sus clérigos.
Él no quería fundar otra iglesia, pues creía que ya había muchas confesiones. Más bien, presentaba a los clérigos enseñanzas bíblicas importantes y los instaba a estudiarlas con la Biblia y predicar ese mensaje desde el púlpito. Pero ellos se reían de él y seguían como siempre. Así que se dijo: “Alguien tiene que predicar esto”. Y dedicaba a esa labor su tiempo y energías.
Uno podría pensar que siendo rico podría haber apoyado a algún otro, que podría haber tomado el camino fácil y haberle pagado a alguien que hiciera el trabajo. Pero se dedicó por entero a la obra y hasta vendió su negocio. Vemos claramente la pasión, el amor que sentía por la verdad.
A los dos años de estar colaborando con Nelson Barbour, surgió una disputa que pondría a prueba la lealtad de cada miembro del grupo de estudio bíblico. Barbour había escrito un artículo en el Herald negando que la muerte de Cristo sirviera de rescate para los pecadores. Aunque decía creer en el rescate, Barbour escribió que la idea de que la muerte de Cristo paga los pecados de la humanidad era “antibíblica y contraria a todo sentido de la justicia”.
Russell, su joven codirector, no concordó con eso. En las páginas del Herald, Russell defendió con ardor esta verdad bíblica: “Aunque me resulta desagradable, tengo que objetar a un artículo de mi hermano sobre este tema. No lo hago con ánimo de disputa, sino porque creo que la doctrina que él rechaza en ese artículo es una de las más importantes de la palabra de Dios. Jesucristo, por la gracia de Dios, murió por todos los hombres.” En el Herald, Barbour replicó: “Esa doctrina teológica es falsa, y esa justicia es una abominación del principio del bien y el mal.”
Consternado por la negativa de Barbour a aceptar esta enseñanza bíblica, Russell le pidió en privado que dimitiera o que vendiera su parte de la revista. “Aunque lo sigo considerando un hermano en Cristo, los puntos en que diferimos me parecen tan fundamentales e importantes que la plena colaboración ya no puede existir entre nosotros. Creo que nuestra relación debe cesar.”
Tras meses de disputas, el grupo de Russell se separó del de Barbour. Y, con el tiempo, Russell cortó todos sus vínculos con la revista Herald of the Morning.
El hermano Russell comprendió que él no podía hacer nada ante la fe vacilante de aquel hombre, de hecho, ante su falta de fe. Así que entendió que la voluntad del Señor era que fundara otra revista, La Torre del Vigía de Sión y Heraldo de la Presencia de Cristo. El primer número fue el de julio de 1879. En el mismo año en que Thomas Edison patentó la bombilla de luz eléctrica, Charles Russell pasó de estudiante a editor. Así comenzó una nueva era de luz, tanto literal como espiritual.
  1. A partir de entonces, ¿qué hizo el creciente grupo de Estudiantes de la Biblia para difundir las buenas nuevas?
En 1881, el artículo “Se solicitan 1000 predicadores” invitó a los lectores de La Torre del Vigía de Sión a distribuir publicaciones bíblicas a la gente. Algunos evangelizadores de tiempo completo comenzaron a predicar de casa en casa y a llevar el mensaje a los hogares de la gente. La Torre del Vigía de julio de 1881 recordó a sus lectores que todos los cristianos debían predicar. Sabían que era la verdad y le hablaban de ella a la gente. Igual pasa hoy día: todo Testigo sabe que tiene la verdad y que debe transmitirla a otros. Ni más ni menos.
En 1899, La Torre del Vigía de Sión propuso un nuevo método: entregar publicaciones a quienes salían de la iglesia los domingos. Al principio, Russell se esforzó por hablar con los pastores religiosos. Pero se dio cuenta de que no se podría modificar esos sistemas eclesiásticos, y que era más importante llevarle el mensaje a cada persona y darle la oportunidad.
En 1903, el Carnegie Hall de Pittsburgh fue escenario de un debate que duró seis días. E. L. Eaton, pastor de la Iglesia Metodista Episcopal y representante de una alianza de clérigos protestantes, tenía un objetivo: refutar las enseñanzas de Russell, en particular sobre el estado de los muertos.
Lo que querían era que Russell pareciera un ignorante y un farsante incapaz de predicar sobre temas bíblicos a un auditorio.
Russell presentó muy bien sus argumentos y estableció las verdades bíblicas, demostrando que estaba capacitado para enseñar las Escrituras.
La gente no solo pudo ver la diferencia entre los dos, sino también que muchas de esas verdades bíblicas eran muy claras. Se dice que cierto ministro que había ido a apoyar a Eaton se acercó después a Russell y le dijo: “Me alegro de verle dirigir la manguera al infierno y apagar el fuego”.
El periódico local fue publicando una crónica completa del debate del día anterior. Y eso dio a los hermanos la idea: ¿por qué no publicar cada semana en todos los periódicos un sermón del hermano Russell? Así que telegrafiaron los sermones a los periódicos de Estados Unidos y Canadá, e incluso algunas partes de Europa. Los sermones de Russell salían publicados en 2,000 periódicos, con 15 millones de lectores.
Aunque el mensaje se difundía con rapidez, los Estudiantes de la Biblia estaban decididos a llevarlo a todos los rincones de la Tierra. Con ese objetivo, Russell preparó una campaña de predicación aún más vigorosa. Hasta 1908, la obra se había dirigido desde la ciudad natal de Russell, que ahora es parte de Pittsburgh, en Pensilvania. Pero la sede central, conocida como la Casa Bíblica, era muy pequeña para llevar a cabo una obra más extensa, de alcance internacional.
En 1908, Russell envió a J. F. Rutherford y a otros hermanos a la ciudad de Nueva York para buscar una sede más adecuada. Se llamó al lugar Betel, que significa “Casa de Dios”. A quienes vivían allí se les llamó la familia Betel. Todos ellos eran voluntarios que trabajaban con entusiasmo para que la luz de la Biblia brillara en toda la Tierra. Ya en 1891, Russell y algunos colaboradores habían viajado al extranjero para ayudar espiritualmente a la gente. En un viaje de más de 27,000 kilómetros llegaron a Europa, Asia y África.
Una de las cosas que quedaron claras en ese viaje fue que se necesitaban publicaciones en distintos idiomas. Cuando él visitaba un lugar, al poco tiempo florecían grupos de Estudiantes de la Biblia. La obra cobró un carácter internacional.
Pero desde 1909 hasta 1912, Russell intensificó su actividad y viajó por Europa, Oriente Medio y alrededor de todo el mundo. En sus viajes pudo ver cómo vivían millones de personas. Y vio por sí mismo lo que realmente implicaba hacer brillar la luz de la verdad en toda la Tierra.
Una nueva manera de reflejar la luz
En 1914 había 5000 Estudiantes de la Biblia predicando en 68 países. La población mundial se iba acercando a los 2000 millones. ¿Habría alguna forma de llegar a más personas en menos tiempo?
Los avances técnicos habían abierto una posibilidad.
“El Foto-Drama de la Creación es una producción de la IBSA, la Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia. Su objetivo es la enseñanza pública de naturaleza religioso-científica y la defensa de la Biblia como Palabra inspirada de Dios”.
Los Estudiantes de la Biblia hicieron algo nunca antes visto. Sincronizando diapositivas y películas con música y diálogos, produjeron una presentación audiovisual de ocho horas de duración. La idea era mostrar el desarrollo del propósito de Dios desde el principio de la creación de la Tierra hasta el Reinado Milenario de Cristo. Se proyectaba en sesiones de dos horas durante cuatro noches.
La primera parte hablaba de los días creativos, el Diluvio de Noé y la fe de Abrahán. La segunda mostraba escenas de lo que Dios hizo por el antiguo Israel, desde el éxodo, hasta la época de los reyes de Judá. La tercera se centraba en la destrucción del templo de Salomón y en el cumplimento de las profecías mesiánicas. Y la cuarta sesión relataba la historia de la difusión del cristianismo, la persecución que se produjo y la enorme cantidad de personas a las que todavía había que llevar el mensaje del Reino.
Se organizaron las exhibiciones para que cada día se mostrara el “Foto-Drama” en 80 ciudades. Y los propios Estudiantes de la Biblia costeaban todos los gastos que suponía alquilar auditorios adecuados.
El “Foto-Drama de la Creación” fue una proeza técnica única hasta entonces. Tendría que pasar otra década para que una película comercial de larga duración combinara música, diálogos y tomas en color. En un solo año, nueve millones de personas habían visto por toda la Tierra el “Foto-Drama de la Creación”. Y muchos se convencieron de que habían descubierto la senda de la luz, que se iba haciendo más y más brillante.
  1. ¿Qué habían estado esperando los Estudiantes de la Biblia que ocurriera en 1914?
1914: Un año marcado
En 1876, Russell había escrito en la revista Bible Examiner un artículo titulado “Los Tiempos de los Gentiles: ¿cuándo terminan?”, en el que declaró que los “siete tiempos” terminarían en 1914. Tras analizar el sueño del árbol, del capítulo 4 de Daniel, Russell llegó a la conclusión de que la dinastía que comenzó con el rey David sería restaurada 2.520 años después de su derrocamiento. Durante esos años no reinaría ningún descendiente de David. Los Estudiantes de la Biblia llamaron a ese período “los tiempos de los gentiles”. ¿Qué ocurriría al final de esos años? Ellos concluyeron que, como Jesús es el único que puede heredar el trono de David, él mismo comenzaría a reinar en 1914. ¿Qué significaría eso para la Tierra? Basándose en los capítulos 2 de Daniel y 24 de Mateo, proclamaron que vendría un período de anarquía que culminaría en el fin de este sistema de cosas. Creían que en ese momento la congregación sería llevada al cielo.
Comprendieron que 1914 era un año importante, que significaba el fin de los tiempos de los gentiles. Creían que la obra quizás quedaría terminada y que ellos se irían a casa, por así decirlo. Así que anhelaban recibir su recompensa. La verdad es que entendían que aquel año era importante. Ante todo, pensaban que marcaría el comienzo del juicio contra este mundo, el Armagedón.
Pero en general, la gente preveía un futuro muy distinto. Muchas personas que escribieron sus recuerdos del verano de 1914 dicen que fue “excepcionalmente tranquilo”, “lleno de esperanza y buenas promesas”. Algunos analistas pensaban que nunca había habido mejores condiciones para lograr la paz mundial. Los Estudiantes de la Biblia habían predicado que vendría una anarquía mundial, y eso parecía casi imposible. Sin embargo, ellos siguieron trabajando muy pendientes del calendario. Entonces, el 28 de junio de 1914, el heredero del Imperio austro-húngaro y su esposa fueron asesinados. Aquellos disparos desencadenaron la guerra más sangrienta que la humanidad había sufrido hasta entonces. La sensación de tranquilidad se desplomó a medida que una nación tras otra se enzarzaba en “la Gran Guerra”.
Estos y otros sucesos históricos coincidieron con lo que Jesús dijo que marcaría “la conclusión del sistema de cosas”.
Cuando en julio estalló la primera guerra mundial, vieron que habían estado en lo cierto. Eso fortaleció su fe en la Biblia –en la Palabra profética de Jehová–, pero también su confianza en que Jehová estaba usando al hermano Russell y sus colaboradores para explicar la verdad. Si ya es sorprendente que reconocieran la señal de los tiempos predicha por Jesús, aún es más asombroso que pudieran señalar el año exacto.
Un periodo de pruebas
El 2 de octubre de 1914, en el Betel de Brooklyn, Charles Russell hizo un impresionante anuncio: “Los tiempos de los gentiles han terminado; el día de sus reyes ha pasado”. Había grandes expectativas. Muchos Estudiantes de la Biblia esperaban una recompensa celestial inmediata.
Solo puedo decir que mi madre estaba dispuesta a venderlo todo porque pensaba que el fin vendría en 1914, y muchos hermanos creían lo mismo en aquel entonces.
Pese a tales expectativas, las angustiosas condiciones mundiales que se desataron en 1914 no significarían que la obra de los Estudiantes de la Biblia había terminado. Russell estaba seguro de que aún quedaba mucho por hacer. Por eso escribió: “¡No debemos perder tiempo soñando que la puerta se ha cerrado! Hay personas que están buscando la Verdad, personas que están sentadas en las tinieblas”. (La Torre del Vigía, 15 de febrero de 1915).
  1. Tras la muerte del hermano Russell, ¿qué desafíos enfrentaron los Estudiantes de la Biblia?
Pero no sería él quien llegaría a esas personas. En 1916, en el transcurso de una gira de predicación, murió a la edad de 64 años. Había gastado toda su fortuna predicando el mensaje bíblico. Y aunque la mayoría de los Estudiantes de la Biblia siguieron estudiando las Escrituras y proclamando su mensaje, otros no pudieron sobreponerse a la decepción. La decepción de que en 1914 no se cumpliera todo lo que esperaban, unida al lógico dolor por la muerte de Russell.
Bueno, fue un gran golpe porque estaban acostumbrados a seguir su guía, y se imaginaban que iba a seguir guiándolos hasta que viniera el Señor y se los llevara a todos al cielo. Y durante un tiempo no supieron qué hacer. Estaban aturdidos, sin saber cómo seguir adelante.
Hubo quienes se apartaron de los Estudiantes de la Biblia e intentaron llevarse a otros con ellos. ¿Qué pasaría con los Estudiantes de la Biblia? ¿Se dispersarían como si hubieran sido seguidores de Russell?
Esta no es una obra de hombres. Es la obra de Jehová. Es obvio que Jehová ya había elegido a su organización por la fidelidad y la sinceridad de quienes estaban tras ella. Y que la había escogido para hacer su obra. Había suficientes hombres sinceros, que buscaban la verdad y deseaban cumplir la voluntad de Dios, para impedir que la organización se desintegrara.
En vez de ceder al desaliento por lo que no pasó en 1914, los Estudiantes de la Biblia se concentraron en entender el significado de lo que sí había ocurrido. La guerra mundial y sus secuelas habían sido los acontecimientos estremecedores que Russell había anunciado casi 40 años atrás. Los Estudiantes de la Biblia fueron comprendiendo que la presencia de Cristo había empezado en 1914 y que ya vivían en los últimos días de este mundo.
Dos meses después de la muerte de Russell se nombró a Joseph Rutherford para supervisar la obra. Rutherford había sido un estrecho colaborador de Russell, había viajado con él y había hablado en su defensa. Al igual que Russell, creía que las buenas nuevas debían predicarse. Era una persona dinámica y no se dejaba intimidar. Sin embargo, no todos valoraban estas características, ni siquiera algunos Estudiantes de la Biblia. El hermano Rutherford tenía una personalidad muy distinta, pues era un tanto brusco y no temía ofender a nadie. Creo que fue una enorme prueba para los hermanos, ya que en realidad habían estado adorando a la criatura más que al Creador.
Rutherford dio instrucciones de que las notas de Russell para el séptimo tomo de Estudios de las Escrituras se compilaran en un nuevo libro llamado El misterio terminado. El día que el libro quedó listo y le llevaron bastantes ejemplares a su oficina, dispuso que se colocara uno en cada lugar de las mesas del comedor. Así, cuando la familia bajó a comer, cada miembro tenía un ejemplar. Algunos estaban entusiasmados e intrigados a la vez, preguntándose qué significaba aquello.
Pero ya existía una tensión creciente en la familia, pues había hermanos con responsabilidades que estaban resentidos con Rutherford. Querían ser más prominentes. Así que aprovecharon la oportunidad para acusarlo de publicar el libro sin consultar con ellos ni pedirles permiso. Durante cinco horas le lanzaron un montón de acusaciones injustas. El hermano Macmillan contó que, bueno, ese día todos se fueron del comedor sin apenas tocar la comida y muy tristes.
Pero el libro tuvo una buena acogida entre el público en general. Inicialmente pensaban en una tirada de menos de 100,000 ejemplares. Pero en poco tiempo se tuvieron que imprimir más de 850,000.
El clero llegó a detestar el libro, pues exponía sus enseñanzas y prácticas antibíblicas. Y condenaba abiertamente su participación en la guerra mundial. ¡Así que el clero contraatacó! Aprovechándose del intenso patriotismo generado por la guerra, acusaron falsamente a los Estudiantes de la Biblia de sedición, espionaje y traición, e instaron al gobierno estadounidense a poner fin a su obra. El 8 de mayo de 1918, Joseph Rutherford y siete de sus colaboradores fueron arrestados. El 20 de junio se les declaro culpables de cuatro cargos de sedición.
El 4 de julio de 1918 se les llevo a la prisión federal de Atlanta, en Georgia. ¿Cuál fue la sentencia? 20 años de prisión para George Fisher, Hugh Macmillan, Robert Martin, Frederick Robison, Joseph Rutherford, William Van Amburgh y Clayton Woodworth. Diez años de prisión para Giovanni DeCecca.
El hecho de que se les encarcelara fue un golpe muy duro para ellos. ¿Habían hecho algo que no debían hacer? ¿Estaba el Señor disgustado con ellos, o solo lo estaba permitiendo? No lo sabían.
El Diablo incita a la gente a oponerse a nosotros directa o indirectamente. Y la acusación de sedición suele emplearse contra los siervos de Jehová. Pero no es más que otra artimaña. Aquellos hermanos no iban por ahí intentando derrocar al gobierno de Estados Unidos.
El 26 de agosto de 1918, las oficinas centrales de Brooklyn fueron clausuradas, de modo que las operaciones volvieron a Pittsburgh. El clero pensaba que había logrado silenciar a los Estudiantes de la Biblia.
  1. ¿Qué hicieron los Estudiantes de la Biblia una vez el hermano Rutherford y sus compañeros fueron liberados?
¡Anuncien! ¡Anuncien! ¡Anuncien!
El 11 de noviembre de 1918 acabó la guerra mundial. A los prisioneros de guerra se les puso en libertad, pero a Rutherford y sus compañeros no. Parecía que sus adversarios habían triunfado. Sin embargo, los Estudiantes de la Biblia llevaron a cabo una recogida de firmas para lograr su liberación, y obtuvieron nada menos que 700,000.
El 12 de marzo de 1919, Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos, reconoció que las condenas de prisión eran excesivas. El 26 de marzo, los ocho hombres salieron en libertad, y más tarde se retiraron los cargos.
Pero el Señor los estaba preparando para el futuro. Iba a ser una batalla con el mundo político, religioso y comercial, y cuando el hermano Rutherford salió, estaba listo y capacitado para esa batalla.
Estos hombres salieron de prisión con un celo ardiente. Al cabo de seis meses, las oficinas centrales ya habían vuelto a Brooklyn y se había organizado una asamblea en Cedar Point, en Ohio. Fue allí donde se presentó la revista compañera de La Torre del Vigía, llamada The Golden Age. ¿Su propósito? Aclarar qué significan los sucesos mundiales e infundir esperanza en que Dios eliminará todos los problemas.
Rutherford y sus compañeros acababan de salir de la prisión. En un par de meses lograron organizar esta enorme asamblea, y entonces anunciaron la aparición de la nueva revista. Es algo realmente increíble. De estar en una situación en la que apenas sucedía nada, pasaron a ir a toda máquina.
El 8 de septiembre de 1922 se celebró otra asamblea en Cedar Point. En ella, Rutherford pronunció el que quizás sería su discurso más memorable.
– ¿Creen ustedes que el glorioso Rey ya empezó a reinar?
– ¡Sí!
– Entonces, ¡otra vez al campo! El mundo tiene que saber que Jehová es Dios y que Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores. Este es el día más importante. ¡Miren, el Rey rige! Ustedes con sus agentes de publicidad. Por tanto... ¡anuncien, anuncien, anuncien al Rey y su reino!
Y eso fue precisamente lo que hicieron.
Para ellos debe haber sido abrumador contemplar el mundo como su territorio y ver apenas unos pocos miles de obreros. Sabían que Jehová los ayudaría, y que otros se les unirían. Sabían que la obra se expandiría.
Uno puede imaginarse a alguien sentado allí diciendo: “¿Cómo piensan lograr todo eso?”. Y parecería una pregunta oportuna. Pero aquellos hermanos no se preocupaban de eso. Confiaban por completo en Jehová.
En ese momento, y en vista del discurso de Rutherford, solo sabíamos que teníamos una obra que se nos había confiado y había que terminarla. Así que nos concentramos en cumplir nuestra comisión como sus siervos aquí en la Tierra.
Tenían una fe enorme. No sabían del todo cómo irían las cosas, pero su fe en Jehová los impulsaba a salir sin más y dejarle los resultados a él.
Como algunos que los habían precedido, aquellos estudiantes de la Biblia tuvieron el valor de rechazar las doctrinas falsas. La diferencia fue que ellos se mantuvieron unidos. Y no dejaron de predicar, ni siquiera frente a intensa oposición. Por su aguante, siguieron sintiendo el profundo gozo que les producía haber salido de la oscuridad. Tenían una obra enorme ante ellos. Su vida estaría marcada por los sacrificios, y también los grandes logros. Pero su fe en que Cristo había empezado a reinar, junto con su gratitud por la guía y el apoyo de Jehová, les dio el valor que necesitaban para hacer brillar la luz de la verdad en toda la Tierra.
12) ¿Cómo le ha ayudado este DVD a profundizar su aprecio por la organización de Jehová?
13) ¿Cómo ha contribuido este DVD a reafirmar su determinación de predicar con entusiasmo las buenas nuevas a pesar de las dificultades?
14) ¿Cómo utilizaría este DVD para ayudar a sus familiares, estudiantes de la Biblia y otras personas?
¡Qué valiosa herencia espiritual nos legaron los primeros Estudiantes de la Biblia! Pese a que vivían en un mundo sumido en la oscuridad espiritual, fueron portadores de luz valientes y celosos. Imitemos su ejemplo y “siga[mos] andando como hijos de la luz” (Efe. 5:8).
Cántico 116 y oración
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Estudio de la Atalaya: “Cómo mantener un buen espíritu en la congregación”
Cántico 20
Párrafo 1
Filipenses 1:3-5 Siempre doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes 4 en todo ruego mío por todos ustedes, mientras ofrezco mi ruego con gozo, 5 por causa de la contribución que ustedes han hecho a las buenas nuevas desde el primer día hasta este momento.
Filipenses 1:9 Y esto es lo que continúo orando: que el amor de ustedes abunde todavía más y más con conocimiento exacto y pleno discernimiento;
Filipenses 4:15, 16 De hecho, ustedes, filipenses, también saben que en [el] comienzo de declarar las buenas nuevas, cuando partí de Macedonia, no hubo ninguna congregación que tomara parte conmigo en el asunto de dar y recibir, sino ustedes solos; 16 porque, hasta en Tesalónica, ustedes me enviaron algo una vez y también la segunda vez para mi necesidad.
Párrafo 2
1 Corintios 1:10 Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.
1 Corintios 5:1 De hecho, se informa que hay fornicación entre ustedes, y tal fornicación como ni siquiera la hay entre las naciones: que cierto [hombre] tiene la esposa de [su] padre.
Revelación 3:15, 16 ‘Conozco tus hechos, que no eres ni frío ni caliente. Quisiera que fueras frío o, si no, caliente. 16 Así, por cuanto eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca.
Párrafo 6
1 Timoteo 6:17-19 A los que son ricos en el presente sistema de cosas da órdenes de que no sean altaneros, y de que cifren su esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas ricamente para que disfrutemos de ellas; 18 que trabajen en lo bueno, que sean ricos en obras excelentes, que sean liberales, listos para compartir, 19 atesorando para sí con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para que logren asirse firmemente de la vida que realmente lo es.
Gálatas 6:10 Realmente, pues, mientras tengamos tiempo favorable para ello, obremos lo que es bueno para con todos, pero especialmente para con los que están relacionados con [nosotros] en la fe.
Párrafo 7
Proverbios 18:24 Existen compañeros dispuestos a hacerse pedazos, pero existe un amigo más apegado que un hermano.
Proverbios 20:19 El que anda de calumniador está descubriendo habla confidencial; y no debes tener compañerismo con uno que se deja seducir con sus labios.
Párrafo 9
Mateo 28:19, 20 Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, 20 enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas”.
Lucas 4:43 Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.
1 Corintios 3:9 Porque somos colaboradores de Dios. Ustedes son campo de Dios bajo cultivo, edificio de Dios.
Sofonías 3:9 Porque entonces daré a pueblos el cambio a un lenguaje puro, para que todos ellos invoquen el nombre de Jehová, para servirle hombro a hombro.’
Párrafo 10
Mateo 9:36, 37 Al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: “Sí; la mies es mucha, pero los obreros son pocos.
Lucas 10:1 Después de estas cosas el Señor designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir.
Romanos 1:12 o, más bien, para que haya un intercambio de estímulo entre ustedes, por cada uno mediante la fe del otro, tanto la de ustedes como la mía.
Párrafo 11
Éxodo 16:1, 2 Más tarde partieron de Elim, y por fin llegó toda la asamblea de los hijos de Israel al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de haber salido de la tierra de Egipto. 2 Y toda la asamblea de los hijos de Israel empezó a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto.
Deuteronomio 32:48-52 Y Jehová procedió a hablar a Moisés en aquel mismo día, y dijo: 49 “Sube a esta montaña de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, que da hacia Jericó, y ve la tierra de Canaán, que doy como posesión a los hijos de Israel. 50 Entonces muere en la montaña a la cual vas a subir, y sé recogido a tu pueblo, tal como murió Aarón tu hermano en el monte Hor y llegó a ser recogido a su pueblo; 51 por razón de que ustedes actuaron en desacato para conmigo en medio de los hijos de Israel, junto a las aguas de Meribá de Qadés, en el desierto de Zin; por razón de que ustedes no me santificaron en medio de los hijos de Israel. 52 Pues desde lejos verás la tierra, pero no entrarás allá en la tierra que doy a los hijos de Israel”.
Párrafo 12
Proverbios 13:20 El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal.
Párrafo 13
Levítico 19:16 ”’No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar. No debes ponerte de pie contra la sangre de tu prójimo. Yo soy Jehová.
1 Corintios 5:11 Pero ahora les escribo que cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre.
Judas 8 De igual manera, no obstante, estos hombres, también, entregados a sueños, están contaminando la carne y desatendiendo el señorío y hablando injuriosamente de los gloriosos.
Judas 16 Estos hombres son murmuradores, quejumbrosos respecto a su suerte en la vida, que proceden según sus propios deseos, y su boca habla cosas hinchadas, a la vez que están admirando personalidades en el interés de [su propio] provecho.
Párrafo 14
Efesios 5:11, 12 y cesen de participar con [ellos] en las obras infructíferas que pertenecen a la oscuridad, sino, más bien, hasta censúren[las], 12 porque hasta contar las cosas efectuadas por ellos en secreto es vergonzoso.
Gálatas 5:19-23 Ahora bien, las obras de la carne son manifiestas, y son: fornicación, inmundicia, conducta relajada, 20 idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones, divisiones, sectas, 21 envidias, borracheras, diversiones estrepitosas, y cosas semejantes a estas. En cuanto a estas cosas, les aviso de antemano, de la misma manera como ya les avisé, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Por otra parte, el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 apacibilidad, autodominio. Contra tales cosas no hay ley.
Párrafo 15
Levítico 5:1 ”’Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error.
Santiago 5:13-15 ¿Hay alguno que esté sufriendo el mal entre ustedes? Que se ocupe en orar. ¿Hay alguno que se sienta contento? Que cante salmos. 14 ¿Hay alguno enfermo entre ustedes? Que llame a [sí] a los ancianos de la congregación, y que ellos oren sobre él, untándo[lo] con aceite en el nombre de Jehová. 15 Y la oración de fe sanará al indispuesto, y Jehová lo levantará. También, si hubiera cometido pecados, se le perdonará.
Párrafo 16
1 Corintios 5:5 entreguen a tal hombre a Satanás para la destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvado en el día del Señor.
Párrafo 17
Hechos 2:42 Y continuaron dedicándose a la enseñanza de los apóstoles y a compartir [unos con otros], a tomar comidas y a oraciones.
1 Corintios 1:10 Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.
Efesios 4:3 esforzándose solícitamente por observar la unidad del espíritu en el vínculo unidor de la paz.
Cántico 75
ESTE DOCUMENTO FUE REALIZADO POR
LUIS y ERICKA
Att. PFC777

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